sábado, 29 de junio de 2013

La cojita


Qué linda era la cojita
sin bastón ni arrimo
ella sola ante el mundo
venía con sus hermanitos
comprar al kiosco de la esquina
qué linda era la cojita
de ojos grandes y penetrantes
de caderas bailonas
pues su vida era un eterno baile
y ella sabía el contrapunto
al orzamento de su cojera.
Qué linda era la cojita,
qué linda y qué bella era
en seguida encontró novio
que bailase a su vera
y se fueron a vivir al campo
lejos de miradas traicioneras.
Y yo me quedé sin mi cojita
ni por el kiosco ni por la Alameda,
ahora pienso que las cojas son las otras.

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