Yo que hablo
tantas lenguas
no soy capaz de
hablar la tuya
no sé entender
tus palabras
me falta el peso
de tu verbo
Yo que tanto
conjugué y decliné
no sé extraer
jugo de tu voz
no siquiera
acíbar de tu lengua
pues eres para mí
un idioma
desconocido
inimaginable y estéril
eres para mí la
lengua ociosa
de un mundo en el
que no desperté
mujer, no me
hables tan quedo
tan enrevesado
quizás es que
nunca entendí el amor
y por eso no
percibí tu voz
ni su coraza de
amianto
o es que tal vez
nuestras alas
promuevan
diversos deseos
las tuyas para el
mundo
las mías hechas
para el cielo.
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