domingo, 23 de junio de 2013

Rabieta


Los versos son bonitos, pues hay labios que los desmienten
las palabras no son troquiadas, sólo los hombres lo son.
Y la pasión reverdece porque los versos saltan
y saltan los colores como saltan las corbatas.
Aprehenderé ese punto, ese entrecomillado avieso
y haré un poema en dobles, como hechura de serrucho.
Yo soy el que habla, no un sosia de vecino
yo soy el que piensa, no la rata inmunda del lodazal
El que obra en el trono, y se ríe de la desgracia
que le toca el hombro, tal una caricia de medusa.

Yo soy así de hombrón, un pelo dentro de la sopa.

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