Los versos son
bonitos, pues hay labios que los desmienten
las palabras no
son troquiadas, sólo los hombres lo son.
Y la pasión
reverdece porque los versos saltan
y saltan los
colores como saltan las corbatas.
Aprehenderé ese
punto, ese entrecomillado avieso
y haré un poema
en dobles, como hechura de serrucho.
Yo soy el que
habla, no un sosia de vecino
yo soy el que
piensa, no la rata inmunda del lodazal
El que obra en el
trono, y se ríe de la desgracia
que le toca el
hombro, tal una caricia de medusa.
Yo soy así de
hombrón, un pelo dentro de la sopa.
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