sábado, 6 de julio de 2013

Testamento del padre


La herida está caliente
serruchan los grillos
y sabe la sien a ceniza
Aún te veo encaramado en la guataca
pulsando la guitarra
o soltando la plomada
te veo en las cosas de tus manos
en la labor imparable de tus pupilas.
Te veo en mi herida caliente
en tu aliento dificultoso
y es como verme niño
y es como verte niño aún
cosa que no vi jamás, o sólo en fotos.
Tú me has dado la palabra
como Dios dio los grillos
o el croar de las ranas,
como Dios ha dado las palabras
tú me diste la palabra mía
y un testamento que nos ilumine.
“Me siento feliz, dijiste
al helársete  los tobillos,
me voy más contento que Gila,
no me quejo de nada,
estoy satisfecho de haber vivido.”
Te tomo la palabra, papá,
y quiero estar contento como tú.
Pero, ay, hoy mi herida caliente
se anega en tu herida fría.

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