Cuál es el
destino de la rosa?
Cuáles las
promesas de los vientos?
De qué sirve la
altanería
si no hay trono
para el genio?
Y a qué esos
tristes alcázares
en proximidad de
los rosales
No somos los
hombres diestros
dotados de manos
efímeras
que escriben en
tinta invisible
las incursiones
de las nubes
No son los dedos
el súmmum
de aquellas garras
contrahechas
que arañaron la
espalda de la rosa
No sea la pezuña
diente
entre los
remiendos del alba
y no cante el
ruiseñor esa orgía
en ese lecho dormimos
todos
hechos un ocho de
alborozo.
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