Me quiebro en tu
rodilla
como en una
cúspide de iluminación
me araño en tu
lengua
como en la
rasposidad de un seno de nutria
y soy más de pie
más erguido
que la palabra
que me negó
que ese
monosílabo rasposo
que sabe a sal en
la herida
que huele a
almizcle y es denso
como densa es tu
mirada si callas
y aún más si me
niegas,
antes tu palabra
no era dura
tus gestos
contrarios a la ilusión
pero reviraste el
labio
y amaste el
olvido de nosotros dos
que pasaran las
telarañas sobre nuestras cabezas
encaneciendo un
amor luminoso un día
Mi única ilusión
es que alguna vez
te niegues a ti
misma
como un día me
negaste a mí.
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