Suavecito,
suavecito
me corres por la
oreja
tu saliva la
dejas
en mi epidermis
como la baba de
un amor húmedo
como una rabia de
un tronco solo.
Me golpeas, me
goleas
suavecito,
suavecito
con tus tiernos
algodones
con tus afelpadas
manos de lana
y siento el
hierro de lo blando
la mullida tenaza
de la carne
Me espoleas, me
espoleas
con espuelas de
blanda gasa
con alfileres de
goma espuma
suavecito,
suavecito
te vienes a mi
casa
hecha un ocho de
desparpajo
toda de túnicas y
raso.
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