domingo, 2 de diciembre de 2012

XXXII


Suavecito, suavecito
me corres por la oreja
tu saliva la dejas
en mi epidermis
como la baba de un amor húmedo
como una rabia de un tronco solo.
Me golpeas, me goleas
suavecito, suavecito
con tus tiernos algodones
con tus afelpadas manos de lana
y siento el hierro de lo blando
la mullida tenaza de la carne
Me espoleas, me espoleas
con espuelas de blanda gasa
con alfileres de goma espuma
suavecito, suavecito
te vienes a mi casa
hecha un ocho de desparpajo
toda de túnicas y raso.

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