Ese guante no es
a mi mano
como fulgurante
cortina de latex
donde toca el
dedo toca el hueso
y yo miro
alborozado la carne
las manos
venulentas con manchitas
que la vida ha
laborado
yo soy al hueso
como piedra
me enaltecen las
frescuras de las flores
y voy a buscarlas
al burdel
porque soy de
carne y hueso
de pura piedra
latente
que se cobija
entre dos mantas
a flor de esa
piel que es cobija
que es muela de
granito y muele
entre alborozos
los chiflidos
las caricias y
retozos
de pechos sin
pasiones
todo modelado en
su tiempo
a la hora exacta
de la piedra
un abanico de
flores de burdel
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