viernes, 24 de agosto de 2012

XXVII


Ve sólo con la que ames
aunque sea por dos horas
si no hay deseo hay ceniza
la pasión un cenicero tosco.
Aunque el deseo sea venda
que oscurece los ojos
qué más da, las cosas queridas
no nos dejan ver la realidad.
Ama a la bella
sus ojos celestes
y sus pies alabastrinos
pero no olvides que cuanto menos desees
más alto te elevarás
pues sólo hay amor en el olvido
y sólo pasión en la renuncia
amarás un talón que oprima
una planta ciega de deseo
y un cierto rubor
que es el sello de una sangre.

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