Ve sólo con la
que ames
aunque sea por
dos horas
si no hay deseo
hay ceniza
la pasión un
cenicero tosco.
Aunque el deseo
sea venda
que oscurece los
ojos
qué más da, las
cosas queridas
no nos dejan ver
la realidad.
Ama a la bella
sus ojos celestes
y sus pies
alabastrinos
pero no olvides
que cuanto menos desees
más alto te
elevarás
pues sólo hay
amor en el olvido
y sólo pasión en
la renuncia
amarás un talón
que oprima
una planta ciega
de deseo
y un cierto rubor
que es el sello
de una sangre.
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