sábado, 27 de abril de 2013

XLV


Dordrecht es bella como una araña
sus patas se enredan en mi pelo
y no me dejan ir más allá
pues Dordrecht es mi alfa y mi omega
la palma de la mano en que divago
y sus líneas las calles por que paseo.
Soy de esta ciudad como un bordillo
un árbol del parque o un cantón de esquina
estoy incrustado en ella tal piedra
en la cima de un monte
y cuando Dordrecht vibra
yo vibro con ella, entre sus manos
que son dos casas o piedras
dos aceras empinadas al corazón
que es el que da a las manos altura.
Dordrecht es araña que no duerme,
cuando yo duermo vela la ciudad
en una platea de sueños dispares
en una tómbola bajo el arcoíris
donde se rifa la vida en rayos de luz.

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