Dordrecht es
bella como una araña
sus patas se
enredan en mi pelo
y no me dejan ir
más allá
pues Dordrecht es
mi alfa y mi omega
la palma de la
mano en que divago
y sus líneas las
calles por que paseo.
Soy de esta
ciudad como un bordillo
un árbol del
parque o un cantón de esquina
estoy incrustado
en ella tal piedra
en la cima de un
monte
y cuando
Dordrecht vibra
yo vibro con
ella, entre sus manos
que son dos casas
o piedras
dos aceras
empinadas al corazón
que es el que da
a las manos altura.
Dordrecht es
araña que no duerme,
cuando yo duermo
vela la ciudad
en una platea de
sueños dispares
en una tómbola
bajo el arcoíris
donde se rifa la
vida en rayos de luz.
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