lunes, 4 de junio de 2012

XVIII


El peso de la frustración
me ata al ronzal
tiro de una carroza de pellejo
lo malhadado del roce de unos muslos
y no es que me queje no
se es piel cuando se quiere
y nadie obliga a adorar iconos
aunque todos lo hagamos
yo adoro algunos bellos
y se me parte la sonrisa por ello
pero no cargo ni santos ni muertos
no son mis espaldas relapsas al encuentro
aunque mis ojos estallen en chiribitas
y vea a una mujer como la bella
no es así no no lo quiero
que se olviden mis ojos de ella
que se olviden mis falanges de sus huesos
y mi ombligo de su boca
mi pene es procesión en otros altares

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