El peso de la frustración
me ata al ronzal
tiro de una
carroza de pellejo
lo malhadado del
roce de unos muslos
y no es que me
queje no
se es piel cuando
se quiere
y nadie obliga a
adorar iconos
aunque todos lo
hagamos
yo adoro algunos
bellos
y se me parte la
sonrisa por ello
pero no cargo ni
santos ni muertos
no son mis
espaldas relapsas al encuentro
aunque mis ojos
estallen en chiribitas
y vea a una mujer
como la bella
no es así no no
lo quiero
que se olviden
mis ojos de ella
que se olviden
mis falanges de sus huesos
y mi ombligo de
su boca
mi pene es
procesión en otros altares
No hay comentarios:
Publicar un comentario